Lo que vemos en los demás nos dice mucho de nosotros mismos. Conocemos personas que nos disgustan, que chocan con nuestra manera de ser y de ver la vida. Y nos enfadamos. Y los juzgamos. Y los criticamos. Sobretodo, lo hacemos con las personas más importantes para nosotros: familiares, amigos, compañeros de trabajo. Es normal, no dejamos de ser seres humanos.

Pero esas personas, externas a nosotros, actúan a modo de espejo donde vemos reflejados nuestros propios defectos. Nuestras carencias. Reflejo en ti lo que veo en mí. Toda persona y situación de tu vida es un reflejo de un aspecto tuyo. Como es adentro, así es afuera.

No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros” (Immanuel Kant)
Podemos no estar de acuerdo y negarlo, es comprensible. Pero si somos sinceros con nosotros mismos, y hacemos introspección, sabremos que es verdad. Es lo mismo que cuando nos miramos al espejo y vemos algo de nuestro aspecto que no nos gusta. ¿Eso también lo negamos? ¿Acaso intentamos cambiar de espejo?

Cuando nuestra mente entiende que existe una amenaza para la propia estabilidad emocional, ésta vierte inconscientemente esas amenazas hacia el exterior, atribuyéndolas a alguien externo a nosotros mismos. De esta manera, nuestra mente logra liberar esas amenazas hacia fuera. Es una forma de autoengaño.

Cuando más nos desagradan los comportamientos ajenos es porque más nos duelen los propios. Proyectamos nuestras inseguridades sobre los demás.

Muchos optamos por alejarnos de esas personas, de esos comportamientos, como quien cambia de zapatos. Pero eso no es la solución, porque la Vida, que es muy lista, te volverá a poner a otras personas con esos mismos atributos y comportamientos, para que seas consciente de tus CARENCIAS.

También podemos invertir tiempo y energía intentando “arreglar” o cambiar a la otra persona. Si hacemos esto, estaremos intentando cambiar el reflejo. Es una forma de negación. Muchas personas prefieren pasar el tiempo cambiando el reflejo que trabajando con ellas mismas. Pero sabemos que intentar que otra persona sea diferente para que nosotros nos sintamos cómodos NO FUNCIONA.



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Cada relación que vivimos es potencialmente importante porque puede hacernos descubrir cosas acerca de nosotros mismos. Así, cuando ponemos el foco de atención en la otra persona, estamos perdiendo la oportunidad de observarnos y de tratar de entender qué tiene que ver eso con nuestra vida.

Lo que percibes del mundo físico es un reflejo de tu interior, es una imagen que te devuelve exactamente tal y como eres. Ves aquello que temes. Y lo que temes eres tú mismo, te temes a ti, a tu parte desconocida. No te conoces lo suficiente.

¿Deseas ver tu mundo exterior lo mejor posible? ¿Deseas que tu pareja sea lo más perfecta posible? ¿Deseas ser feliz? Pues empieza a cambiar tu mundo interior. Todo lo que es significativo para tu vida aparecerá cuando estés en disposición de poder albergarlo.

Cada vez que piensas cosas buenas o malas de la gente recuerda que tienes algo de esas cualidades en ti, de otro modo, no las habrías visto en los demás. Por tanto, lo que no está en ti, tampoco lo ves.

Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo” (Buda)
Lo importante, por tanto, es DARSE CUENTA de que aquello que proyectamos en los demás es verdaderamente algo que habla sobre nosotros mismos. Observar dice más sobre el observador que sobre lo que se observa.

Ese DARSE CUENTA nos permite recuperar el control sobre lo que está sucediendo. Hacernos cargo y trabajar en aquellos aspectos de nosotros de los que no deseamos hacernos responsables. 

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Cuando te sientas muy molesto por los defectos de los otros, MÍRATE ADENTRO. Obsérvate. Puede ser una buena ayuda para corregirte y mejorarte. Pero sobretodo, será un buen camino para comprender a los demás y aceptarlos.

La aceptación es la solución y la cura. Si quieres cambiar tu actitud, comienza por conocerte. Estarás haciendo consciente nuevas oportunidades para relacionarte mejor, primero contigo, y luego con los demás. De ADENTRO a AFUERA. Apuesta por potenciar tu empatía.

Podemos ver el mundo desde el juicio o desde la oportunidad, de nosotros depende. Somos libres para escoger.

Medita en silencio y hazte esta pregunta. ¿Deseas cambiar el espejo o prefieres cambiar tú?


Me gustaría que compartieras este artículo con esa persona que tanto aprecias para que así pueda leerlo. Le cambiará la vida saberlo.

MUCHO CUIDADO! Lo que Ves en los Demás, es tu Reflejo.


Lo que vemos en los demás nos dice mucho de nosotros mismos. Conocemos personas que nos disgustan, que chocan con nuestra manera de ser y de ver la vida. Y nos enfadamos. Y los juzgamos. Y los criticamos. Sobretodo, lo hacemos con las personas más importantes para nosotros: familiares, amigos, compañeros de trabajo. Es normal, no dejamos de ser seres humanos.

Pero esas personas, externas a nosotros, actúan a modo de espejo donde vemos reflejados nuestros propios defectos. Nuestras carencias. Reflejo en ti lo que veo en mí. Toda persona y situación de tu vida es un reflejo de un aspecto tuyo. Como es adentro, así es afuera.

No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros” (Immanuel Kant)
Podemos no estar de acuerdo y negarlo, es comprensible. Pero si somos sinceros con nosotros mismos, y hacemos introspección, sabremos que es verdad. Es lo mismo que cuando nos miramos al espejo y vemos algo de nuestro aspecto que no nos gusta. ¿Eso también lo negamos? ¿Acaso intentamos cambiar de espejo?

Cuando nuestra mente entiende que existe una amenaza para la propia estabilidad emocional, ésta vierte inconscientemente esas amenazas hacia el exterior, atribuyéndolas a alguien externo a nosotros mismos. De esta manera, nuestra mente logra liberar esas amenazas hacia fuera. Es una forma de autoengaño.

Cuando más nos desagradan los comportamientos ajenos es porque más nos duelen los propios. Proyectamos nuestras inseguridades sobre los demás.

Muchos optamos por alejarnos de esas personas, de esos comportamientos, como quien cambia de zapatos. Pero eso no es la solución, porque la Vida, que es muy lista, te volverá a poner a otras personas con esos mismos atributos y comportamientos, para que seas consciente de tus CARENCIAS.

También podemos invertir tiempo y energía intentando “arreglar” o cambiar a la otra persona. Si hacemos esto, estaremos intentando cambiar el reflejo. Es una forma de negación. Muchas personas prefieren pasar el tiempo cambiando el reflejo que trabajando con ellas mismas. Pero sabemos que intentar que otra persona sea diferente para que nosotros nos sintamos cómodos NO FUNCIONA.



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Cada relación que vivimos es potencialmente importante porque puede hacernos descubrir cosas acerca de nosotros mismos. Así, cuando ponemos el foco de atención en la otra persona, estamos perdiendo la oportunidad de observarnos y de tratar de entender qué tiene que ver eso con nuestra vida.

Lo que percibes del mundo físico es un reflejo de tu interior, es una imagen que te devuelve exactamente tal y como eres. Ves aquello que temes. Y lo que temes eres tú mismo, te temes a ti, a tu parte desconocida. No te conoces lo suficiente.

¿Deseas ver tu mundo exterior lo mejor posible? ¿Deseas que tu pareja sea lo más perfecta posible? ¿Deseas ser feliz? Pues empieza a cambiar tu mundo interior. Todo lo que es significativo para tu vida aparecerá cuando estés en disposición de poder albergarlo.

Cada vez que piensas cosas buenas o malas de la gente recuerda que tienes algo de esas cualidades en ti, de otro modo, no las habrías visto en los demás. Por tanto, lo que no está en ti, tampoco lo ves.

Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo” (Buda)
Lo importante, por tanto, es DARSE CUENTA de que aquello que proyectamos en los demás es verdaderamente algo que habla sobre nosotros mismos. Observar dice más sobre el observador que sobre lo que se observa.

Ese DARSE CUENTA nos permite recuperar el control sobre lo que está sucediendo. Hacernos cargo y trabajar en aquellos aspectos de nosotros de los que no deseamos hacernos responsables. 

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Cuando te sientas muy molesto por los defectos de los otros, MÍRATE ADENTRO. Obsérvate. Puede ser una buena ayuda para corregirte y mejorarte. Pero sobretodo, será un buen camino para comprender a los demás y aceptarlos.

La aceptación es la solución y la cura. Si quieres cambiar tu actitud, comienza por conocerte. Estarás haciendo consciente nuevas oportunidades para relacionarte mejor, primero contigo, y luego con los demás. De ADENTRO a AFUERA. Apuesta por potenciar tu empatía.

Podemos ver el mundo desde el juicio o desde la oportunidad, de nosotros depende. Somos libres para escoger.

Medita en silencio y hazte esta pregunta. ¿Deseas cambiar el espejo o prefieres cambiar tú?


Me gustaría que compartieras este artículo con esa persona que tanto aprecias para que así pueda leerlo. Le cambiará la vida saberlo.

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